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Tercer Lugar Un Cuento para Rancagua: Lectura

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Sentada en la biblioteca leía un cuento de García Márquez; siempre ocurrían cosas inesperadas. Su zapato tenía una mancha de barro que la desconcentraba pero lo limpió con una toalla de papel y respiró tranquila.
Miró el teléfono. Nada. Estaba atrasado. Volvió a la página 15 y Eréndira tuerce las sábanas sacando chorros de agua.


Un hombre ordenaba libros cerca de ella mirándola de reojo, como midiendo las distancias. Lo ignoró. Bastaba verlo para darse cuenta que era casado, infeliz y seguramente incapaz de aguantar la eyaculación en el momento oportuno. No valía la pena el esfuerzo.
Frente a ella, una mujer simulaba leer mientras dormitaba. Era de esas rupturistas que aparentan disconformidad con el sistema usando atuendos extraños. Su pelo quiso ser morado pero  a contraluz parecía pelo de muñeca de fantasía por el tono lila que reflejaba. Las medias rotas y zapatillas con brillos. Fanática de Mon Lafert, usaba la misma flor en el pelo. En su listado mental pasó a primer lugar. No se d…

Castas por la Patria: El Batallón de Infantes

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El batallón de Infantes de la Patria fue un cuerpo militar formado a partir de una guardia de milicianos voluntarios llamado Batallón de Pardos, creado con objeto de vigilar las calles y proteger el comercio, algo así como los serenos. Esta milicia se formó exclusivamente con afrochilenos mestizos, que eran civiles que se desempeñaban en labores de comercio y artesanía como zapateros, barberos, sastres y similares. Para estos ciudadanos, hombres libres afrodescendientes, era una forma de subir en la cerrada jerarquía social de aquellos tiempos, aunque tuvieran que costearse en forma personal su equipo y armamento. Si bien les significaba gastos y tiempo de servicio, les permitía la obtención de beneficios y prestigio social, algo muy valorado en la época. La oficialidad fue al comienzo de ciudadanos españoles de las llamadas familias patricias, pero con el tiempo fueron comandados igualmente por oficialidad de color. Además de su trabajo normal de guardias cívicos, empezaron a reempla…

Cuando las ofensas se lavan con sangre : El duelo de Carrera y Mackenna

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Hacia 1814 tanto el ejército como la población civil del país se hallaba dividida en dos grandes bandos: los seguidores de Carrera y los de O'Higgins.
Sobrevino el desastre de Rancagua y el exilio fue masivo hacia Argentina; y se fueron tal cual estaban acá, en dos bandos separados y enemistados entre si.
El gobierno de Buenos Aires, manteniéndose oficialmente en estricta neutralidad respecto de los partidos que dividían la revolución de Chile, en al realidad no lo era, ya que, a través de su delegado en Santiago, don Bernardo Vera y Pintado, se informaba del estado interno de la situación del país y éste aludía a los Carrera como los gestores de la guerra civil en la que se encontraba Chile frente al enemigo común, culpándolo de esta forma, de la pérdida de la causa por su atolondramiento, arrogancia y nepotismo.
Tan claras eran sus simpatías que cuando en Mayo de 1814 llegó a Argentina el Brigadier Juan José Carrera exiliado por el gobierno de Chile, se ordenó, en forma reservada q…

Vicente Benavides: asolando la Frontera (Parte II)

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Excmo, señor:
Son tantos i tan grandes los deseos con que me hallo de esterminar a los rebeldes i obstinados insurjentes que profanan este hermoso reino, que no cesa mi corazón un momento de tentar cuantos medios considero aparentes a su destrucción




Luego de las importantes victorias en Yumbel, Pangal y Tarpellanca, Benavides toma Concepción, a la sazón ya evacuada por Freire y es dueño de la provincia, salvo el puerto de Talcahuano, donde están encerradas las pocas tropas de Freire y los vecinos que pudieron seguirlo. Sin alimentos, armas ni vestuario, no representan ningún obstáculo para el montonero. No tenían soldados suficientes para rodear la defensa de Talcahuano, menos aún para atacarlo. Freire encerrado en el puerto, Prieto inmovilizado en Chillán y nadie para detenerlo.

Una vez en Concepción, se dedicó a hacer lo que más le gustaba. Humillar a los ciudadanos, exigirles pago y mentirles con buenas intensiones que ya nadie creía. Y a quienes osaban negar lo que pedía, los mataba.…